sábado, 3 de agosto de 2013

Novena a Santa Filomena




La práctica más sólida y menos utilizada de mostrar honor y devoción a los santos es la de imitar sus virtudes, haciendo así que somos dignos de su intercesión y favores, y del disfrute de los bienes eternos. Deseamos compartir su alegría sin compartir su sufrimiento. Estar ansioso de interés Sta. Filomena en nuestra causa, vamos a meditar sobre su vida, contemplar su sufrimiento y reflexionar sobre el heroísmo de su muerte. Que podamos participar de ella, la luz y la gracia para aplicarnos en las virtudes que ella defendía. Tomemos coraje y arrancar de nuestros corazones los vicios y defectos que se oponen a sus virtudes, mientras que la práctica de los hábitos que las hacen perfectas, y por la que se honra eternamente.


PRIMER  DÍA

Santa Filomena vivió en el mundo. Yo también vivo en el mundo. Ah, pero qué gran diferencia entre mi vida y la vida! Ella estaba totalmente separada del mundo, yo estoy encadenado a sus máximas, sus leyes y sus impuros y usos ridículos. ¿No estoy yo con ganas de agradar al mundo, sus pompas y placeres mundanos, para adquirir su estima? Voy a resolver entonces que renunciar a todos los placeres que son un peligro para mi alma, y ​​hacer el sacrificio de hoy de algún placer que me ofrezca el mundo. Amén.

Oración para todos los días:

Dios te salve, oh santa Santa Filomena, a quien Dios se glorifica por tantos milagros, a quien el Vicario de Jesucristo ha llamado la "Protectora del Rosario Viviente y Patrona de los Hijos de María", manifiesta cada vez con mayor claridad a partir de la alturas del cielo, que una voz santa como la tuya no se puede negar y que tenemos el derecho a confiar en tu ayuda. Concédenos la gracia de ser fieles a Jesucristo, hasta la muerte. Amén.


 SEGUNDO  DÍA

Tengo mil medios de santificación de los cuales Santa Filomena fue privada, con el fin de hacer más fácil la práctica de la virtud. ¿Puedo soportar la comparación entre mi persona y esta santa? ¡Que Dios me perdone el abuso de tantas gracias! ¡Cuántas veces he cuestionado la voluntad de Dios, su providencia e incluso su amor personal para mí? ¡Qué débil es mi fe y en ausencia de mi fe y confianza en Dios! ¡Cuántas veces he dejado de estar agradecido por sus bendiciones y sus favores? Santa Filomena, pido humildemente, me obtengas la gracia singular de tener absoluta confianza en Dios. Voy a resolver hoy y cada día para dar gracias a Dios una y otra vez, por los pequeños detalles de la vida. Amén.

*** (Oración para todos los días)
 TERCER DÍA

Santa Filomena hizo voto de virginidad, aniquilado así los placeres de la carne; este voto quitó la vida de su joya más brillante para ella, una corona real. "Pero ¿qué más dá?", reflexionó, "todo el mundo no es nada en comparación con el grado de perfección que mi alma alcanzará a través de este sacrificio. Es mejor siempre estar completamente entregados a Dios." Qué generosidad, qué sacrificio, qué nobleza de sentimiento! ¿Me doy cuenta del valioso tesoro de la pureza? ¿Sigo siendo virgen? Hay muchos enemigos de esta virtud, visibles e invisibles, que tratan de privarme de ella. ¿Me he hecho una muralla para la humildad, la modestia, la oración y frecuentando los Sacramentos? Si he entrado en la unión sagrada del matrimonio, ¿He guardado el debido respeto a la elevación augusta de este Sacramento? Hoy, voy a redoblar mi vigilia de esta virtud a través de modestia en el vestir y la custodia de los ojos. Voy a ofrecer tres Ave Marías y pedir a la Virgen que me mantenga puro en cuerpo, corazón y mente. Voy a examinar mi armario de cualquier moda que van en contra de esta virtud de la cual Santa Filomena dió su vida. Amén.

*** (Oración para todos los días)
 CUARTO DÍA

Santa Filomena renunció a todos los atractivos del mundo. Ella realmente comprendió las palabras de Salomón: "Vanidad de vanidades!" No satisfecho con la comprensión de que, ella lo redujo a la práctica en el momento más difícil, pero más glorioso de su vida. ¡Dios mío! ¿Cómo se confunde las máximas del mundo? Al sacrificar todo, Sta. Filomena obtiene todo! ¡Qué miserable soy! Mediante la búsqueda, después de todo, me he privado de las cosas buenas que por sí solo merecen ser estimado. He creído que el mundo, pobre como es, tiene medios para enriquecer a los que le sirven y que su ignominia puede conducirme a la eternidad con Dios. He creído que la satisfacción de mis sentidos me puede traer la verdadera felicidad. Qué tonto!

Mi error, el mayor peligro, es no reconocer que los amigos del mundo son enemigos de Dios. Es hora de cambiar mi visión oscura y ver el mundo como lo que es,  despreciar sus pompas y toda gloria, poder material, y no fijar mi mirada en esa falsa ilusión de amor superficial. Perdóname, Dios mío, mi locura, mi pasado! Sta. Filomena me ayude a rectificar mi juicio, romper mis apegos e incluso, a sacrificarlo todo, aún si Dios se complace en exigir mucho de mí. La práctica, hoy día, es mantener la paciencia en todo aquello que debo hacer o mortificar para conservar la pureza de alma, cuerpo y mente. Tome un minuto para ayudar a alguien en necesidad. Amén.

*** (Oración para todos los días)
 QUINTO DÍA

Santa Filomena sufrió crueles tormentos para Dios. Era joven, delicada, de sangre real y exenta del sufrimiento de cualquier tipo. Ella sólo tenía que ocultar su religión y romper un voto hecho en la juventud con el fin de preservar su vida y ser protegida de la ira del rey Dioclesiano; su vida, la de sus padres y su reino se habría ahorrado a través de esta negación, todos estos sufrimientos de su cruel martirio, que sin lugar a dudas la separaría del amor perfecto de Dios y la gloria del Paraíso, que goza luego de su muerte de forma extraordinaria. ¿Qué pienso del heroísmo de ella? ¿Tengo incluso un germen de ella en mi corazón? Tal vez, yo soy obediente a Dios ahora, porque me cuesta poco. Cuando el precio que debo pagar por esta obediencia se hace grande, voy a racionalizar mediante la creación de una ilusión que yo pueda poner en peligro? Y, ¿puedo realmente creer que conducirme de esta manera, voy a llegar a un final feliz?  Tal cosa es imposible.

Si soy cristiano, tengo que parecer y ser cristiano, y yo no puedo ser ni parecer ni ser un cristiano, si no sigo fielmente a Jesucristo, y llevar mi cruz como Él llevó la Suya. Permítame entonces sufrir voluntariamente; permítame cumplir con mis tareas diarias sin importar lo desagradable que puede ser, déjame pisotear las consideraciones humanas, déjame que yo muestre siempre y en todo lugar, ser un niño generoso y fiel de María! Hoy, voy a hacer una profesión pública de mi fe, realizaré una o todas de las siguientes actos de fe abiertamente: hacer la Señal de la Cruz, al hablar de Dios a un extraño o un amigo, visitar y orar con y por los enfermos, llevar abierta y devotamente mi Santo Rosario, una cadena o un crucifijo. Concédeme, Dios mío, te ruego, por los méritos de Santa Filomena, la gracia para cumplir mi resolución. Amén.

*** (Oración para todos los días)
  SEXTO DÍA

Santa Filomena se mantuvo incólume bajo las torturas más feroces. Muchos empiezan, pero no todos perseveran. Santa Filomena siguió su curso hasta su finalización. Ella no tenía ninguna preocupación por sí misma, sin dudarlo, ella no tenía ni lamento, ni queja, ni reproche. Fue su Fiat, "hágase" de la Virgen en la Anunciación y su Salvador en el Huerto de los Olivos. Esto fue lo que aseguró para siempre su elección y su vocación. ¿Soy constante en mis planes de santificación, o soy del número que vive una hora para Dios y un día para el mundo y para mí? Sin perseverar, mis combates no serán seguidos con victoria. Mil veces he comenzado con el espíritu, y tan a menudo terminan con la carne. El momento en que me despedí del mundo, yo extendí a Él de nuevo mi mano, y casi tan pronto como he pisoteado las vanidades que el mundo ofrece, me han obligado a mí mismo de nuevo a sus cadenas. Inconsistencia deplorable! Deseo sin valor! Dios mío, quita de mí esta inestabilidad de mi corazón! Santa Filomena, obtén para mí la perseverancia y valor en el bien. Hoy, voy a hacer una resolución de abstenerme de una sola palabra de queja de nada, ni de nadie. También me resuelvo a encontrar algo bueno que decir de alguien a quien he lesionado en el pasado. Amén.

*** (Oración para todos los días)
SÉPTIMO  DÍA

Santa Filomena fue poderosamente ayudada por Dios en sus combates. Dios nos ayudará en nuestras tentaciones y dificultades, si se lo pedimos. Él enviará a Jesús mismo, en los brazos de su Madre, María - Los santos ángeles - y el Espíritu de Fortaleza, a nuestros corazones para que podamos vencer todos sus enemigos y de nosotros mismos. Si he de ver a legiones enteras unidos contra mí, yo todavía espero y confío. Santa Filomena fue probada con fortaleza, sin miedo a través de tormentos y la muerte. ¿No soy yo hijo de Dios? ¿Acaso Dios no puede hacer por mí lo que hizo por Santa Filomena? Ay, ¿por qué tengo esas dudas, ¿por qué tengo miedo de ser abandonado? He dicho no a Dios: "Pedid y se os dará" ¿Creo que, mañana tras mañana, Dios me dá su propio Cuerpo y Sangre en la Santa Eucaristía y, a continuación, dejo de confiar y esperar en Él cuando le pido un pequeño favor?  Estos temores injustos! En mis tribulaciones, voy a llamar a Dios con inconmovible confianza. Oh, santa Protectora Filomena, me ayude en estos propósitos de perseverar en el bien hasta el final de mis días sobre la tierra. Rogaré a Dios hoy por todas las gracias que necesito para alcanzar la salvación eterna y estar en paz! Amén.

*** (Oración para todos los días)
 OCTAVO DÍA

Santa. Filomena resistió los ataques hechos sobre ella. Fue la muerte de ella misma en el campo de batalla por los que adquirió méritos para su eterna bienaventuranza. Ella superó la vergüenza y el sufrimiento: ambos unidos en vano para someterla. La gloria la cubre como un vestido. Eleva tu voz, oh ilustre mártir! Reproche a los enemigos orgullosos, tú, celestial doncella. ¿Qué ha sido de su aguijón? Sta. Filomena murió y ahora vive, ella fue conquistada y ahora triunfa, ella fue arrastrada al calaboso y ahora, he aquí, que es glorificada en el Cielo! La humillación es el precursor de la gloria, el cruzar nuestra promesa de la felicidad eterna. ¿He comprendido esto? ¿Deseo llegar a la práctica de la misma? Si tuviera que tratar los más terribles enemigos y me ofrezco en un combate de la sangre, cuánto tiempo podrá durar? ¿Qué tipo de lucha sería?

Un momento, un pequeño curso, casi nada y luego un paso de gloria y una eternidad sin límites de la bienaventuranza y felicidad! Oh mi corazón, se eleva en una misma esperanza! Esto no sólo hace que me resigne en mis diferentes ensayos de luchas en esta vida, sino que  también voy a llevarlos con alegría. Que mis lágrimas fluyan entonces por tan valioso consuelo. No evitaré los dolores y sufrimientos que me lleguen, pues sé que después, los gozos más dulces vendrán! Sí, deseo sufrir para disfrutar, yo quiero pelear, con el fin de conquistar. Quiero humillarme y ser humillado, que mi Dios me exalte, yo deseo morir al mundo, al pecado y a mí mismo, para que pueda vivir en Dios y con Dios por toda la eternidad. Santa Filomena me atraiga a Tí y me ayude con su intercesión;  me anime y me ilumine con su ejemplo. Alcánzame la gracia de seguir a Jesús. Haré el sacrificio hoy de evitar una comida, o por lo menos un vaso de agua cuando tenga hambre o sed. Hacer morir mi carne, de alguna manera, en reparación por haber elegido mi yo en lugar de Dios tantas veces en el pasado y en la preparación para mi muerte. Amén.

*** (Oración para todos los días)
NOVENO DÍA

Santa Filomena es la nueva luz de la Iglesia militante. Ella ejerce hoy un apostolado glorioso. Las obras de los justos no perecen, son semillas que permanecen enterrados por un tiempo. El invierno ha pasado, la encantadora brillantez de su virtud que contemplamos y proclamamos. Ven, ven, oh santa y alma muy amada! Toma tu lugar en medio de nosotros. Dios, reflejo de su gratitud por una marcada abundancia de nuevas gracias por tu intercesión, un rocío por así decirlo, de bendiciones visibles e invisibles. ¿No son tus méritos los que siguen viviendo, aunque han pasado muchos siglos? ¿Qué ha hecho Santa Filomena para adquirir esta gloria? Ella ha amado la justicia y odiado la iniquidad. Su corazón, lleno de amor por la "Ley de Dios", fue alimentado con Él, día y noche. En todo lo que emprendió fue coronada por el éxito. Permítanme empezar por fin a seguirla. Ahora pondré sobre mi suelo, siembras con actos de virtud. Mientras más abundante sea la semilla, mayor será la cosecha.

Voy a tratar de obtener los tesoros de la piedad, la paciencia, la caridad y la obediencia, y de todas las virtudes cristianas. Voy a buscar sólo a Dios en mis acciones. No voy a dejar ninguna oportunidad de gracia para ser ignorada. Con tu ayuda, oh princesa del Paraíso, virgen y mártir, voy a acumular tesoros con el sufrimiento por la Iglesia militante, la Iglesia Purgante, y luego gozar de la dicha con Dios con toda la Iglesia Triunfante! Lo que yo hago por Dios, lo hago por mí, con los ángeles, los santos, a los justos y pecadores. Quiero darme prisa, no permitir perder un momento. Ayúdame, oh Santa Filomena, sé mi ancla de la esperanza! Tú Señor, que le has dado el más glorioso título de: Protectora del Rosario Viviente, por el Papa Gregorio XVl, y Patrona de las Hijas de María, por el Papa Pío IX, obtened para mí una tierna y verdadera devoción al Corazón Inmaculado de María, Reina del Santísimo Rosario. Amén.

*** (Oración para todos los días)



Virgen fiel y gloriosa mártir, cuya fe triunfó sobre todos los ataques del mundo y del infierno, bendigo a Dios por tus triunfos! Lo alabo y le doy la gloria por la fuerza victoriosa comunicada a ti. Bendito eres Tú, oh Dios Santo! Oh Dios admirable en tus santos! Oh Dios! ¡Oh, Dios Poderoso! Oh Dios de infinita misericordia! Gloria a Tí por los siglos de los siglos, amén.

Santa. Filomena nos ilumine, nos defienda y nos libre en este día y siempre del enemigo. Amén
Llévanos contigo a las alegrías del Cielo.  Amén.

ORACIÓN FINAL

Oh Virgen purísima, gloriosa Mártir, Santa Filomena, a quien Dios, por su eterno poder ha revelado al mundo en estos días tristes para revivir la fe, sostener la esperanza y enciender la caridad de las almas cristianas, he aquí me postro a tus pies. Dígnate, oh virgen, llena de bondad y amabilidad, para recibir mis humildes oraciones y obtener para mí: que la virtud de la pureza que hiciste sacrificar los placeres más atractivos del mundo, que la fuerza del alma, que te hizo resistir los más terribles ataques; y que el amor ardiente de Nuestro Señor Jesucristo, que los tormentos más espantosos no podían extinguir en tí sufrir tormentos y muerte, antes que ofender y abandonar a Dios. Haz uso de tu santidad, para que yo, imitándote en esta vida, puede un día ser coronado contigo en el Cielo. Amén.