miércoles, 21 de enero de 2015

Salmo 27



Jubiloso en su carpa ofreceré
sacrificios con aclamaciones.
Quiero cantar, tocar para el Señor.
Señor, oye la voz con que a ti clamo,
escucha, por piedad.

Mi corazón de ti me habla diciendo: “Procura ver su faz”.
Es tu rostro, Señor, lo que yo busco,
no me escondas tu cara.
Con enojo a tu siervo no rechaces;
eres tú mi defensa,
¡no me abandones, no me dejes solo,
mi Dios y Salvador!

Si me abandonaran mi padre y mi madre,
me acogería el Señor.
Enséñame, Señor, tus caminos,
y guíame por sendero llano.
Líbrame del afán de mis contrarios,
pues contra mí se levantan falsos testigos
que lanzan amenazas.

La bondad del Señor espero ver
en la tierra de los vivientes.
Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!,
espera en el Señor.

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