jueves, 4 de julio de 2013

Santa Filomena y oraciones



Filomena, una joven mártir de la Iglesia primitiva, durmió en el olvido de la historia hasta el hallazgo de sus restos mortales el 24 de Mayo de 1802. La encontraron en la Catacumba de Sta. Priscilla en la Vía Salaria. En la tumba había 3 losas juntas con una inscripción rodeada de símbolos. Los símbolos aludían al martirio y a la virginidad de la persona ahí enterrada.  Los símbolos eran un ancla, 3 flechas, una palma y una flor.  Al abrir la tumba descubrieron que su esqueleto era de huesos pequeños y que su cuerpo había sido traspasado por flechas.  Coincidieron que la niña había sido martirizada entre los 12 ó 13 años de vida.

A pesar de tener sus restos mortales la Iglesia aún no sabía nada sobre la vida de Santa Filomena. Lo que sabemos es gracias a las revelaciones privadas recibidas de la santa a tres personas diferentes, en respuesta a sus oraciones para que se dejara saber quien era ella y cómo había llegado al martirio.

Según las revelaciones de la Madre María Luisa de Jesús: ”Yo soy la hija de un príncipe que gobernaba un pequeño estado de Grecia. Mi madre también era de la realeza y ellos no tenían niños. Eran idolatras y ofrecían sacrificios a sus dioses falsos. Un doctor de Roma llamado Publio les prometió orar por ellos si consentían en bautizarse. Mis padres se hicieron cristianos y obtuvieron su esperado deseo de tener hijos. El día de mi bautismo me pusieron Filomena, (hija de la luz).

Mis padres me tenían gran cariño y siempre me tenían con ellos. Fue por eso que me llevaron a Roma, en un viaje que mi padre fue obligado a hacer debido a una guerra injusta. En ese tiempo yo tenía 13 años y tan pronto como el emperador Dioclesiano me vio, fijó sus ojos en mí. Mis padres no pudieron disuadir al emperador y yo sufría mucho, no era posible que por el amor de un hombre yo rompiera la promesa que le había hecho a Jesucristo de mi virginidad. Me llevaron ante la presencia del emperador y al ver mi negativa se puso furioso y me mandó a una de las cárceles del palacio donde fui encadenada.

Mi cautiverio duró 37 días, y en medio de una luz celestial, ví a María con su Divino Hijo en sus manos y me dijo: “Hija, 3 días más de prisión y después de 40 días se acabará este estado de dolor. No tengas miedo, yo te ayudaré. En el momento del combate, la gracia vendrá a darte fuerza. El ángel Gabriel vendrá a socorrerte.

Dioclesiano siguió torturándome, primero fuí flagelada después ordenó que me enterraran con un ancla atada al cuello en las aguas del río Tíber, pero Dios no permitió que esto sucediera pues envió a 2 ángeles a socorrerme. Me hizo arrastrar por las calles de Roma y ordenó que me fuera disparada una lluvia de flechas calentadas en el horno y dirigidas a mi corazón. Todo fue inútil y esto enfureció al tirano que ordenó al final que mi cabeza fuera cortada con un hacha.

Recuérdame cuando estés en grandes tribulaciones, haré que María envíe ángeles y al mismo Jesús si es necesario, no te fallaremos. El Santo Cura de Ars, Patrón de los Párrocos, me llamaba, poderosa con Dios y me encomendaba sus trabajos y yo con gusto lo hacía, igualmente lo hago con los que me invocan, junto a Jesús y María. Seas bendecido. Filomena”.

El 10 de Agosto de 1805 las reliquias fueron trasladadas a Mugnano. El Santuario de Santa Filomena fue escena de prodigiosos milagros. Entre ellos se encuentra la sanación de Pauline Marie Jaricot, fundadora de la Propagación de la Fe y el Rosario Viviente.

Pauline padecía de una seria enfermedad del corazón que la mantenía en un estado de gravedad. Decidió ir al Santuario donde estaban los restos de Santa Filomena a pesar de lo largo y peligroso del viaje. En el camino tuvo una recaída muy fuerte pero gracias a las oraciones a Santa Filomena logró recuperarse y continuar su viaje. Así llegó a Mugnano y al recibir la sagrada comunión cerca de las reliquias de la santa, su alma se llenó de gozo celestial, ¡Santa Filomena la había sanado!

Para investigar el milagro, el Papa Gregorio XVI ordenó a Pauline que se quedara un año en Roma. El 30 de Enero de 1837 el Papa solemnemente la elevó al altar dando completa autoridad a su culto en todo el mundo católico. Le dió también el título de Patrona del Rosario Viviente.

San Juan Vianney (Cura de Ars) era muy devoto de Santa Filomena y la eligió como su patrona.

Conoció a la santa a través de Pauline Marie Jaricot, la cual le ofreció parte de la preciosa reliquia que había obtenido en Mugnano, Italia, en su Santuario.  Inmediatamente se puso a trabajar para erigir una Capilla en su Iglesia y así custodiar con dignidad la reliquia.  El lugar pronto se convirtió en escena de innumerables curaciones, conversiones y milagros.






 ¿Por qué hacernos devotos de Santa Filomena?

Ya estamos viviendo los signos de los tiempos del Apocalipsis. Satanás consiguió por medio de sus colaboradores, cegar, corromper y destruir las verdades de nuestra fe y de la moral sana de buena costumbre, lanzando así a la humanidad al abismo de la desgracia y de la eterna condenación.

Santa Filomena con su gran poder y gloria, quiere ser nuestro socorro en nuestras necesidades y nuestra luz en nuestra caminata hacia el cielo. Para esto es preciso, romper definitivamente con el pecado, sobretodo el pecado de impureza, las malas compañías y las falsas filosofías que son contrarias a las leyes divinas y a la autoridad del Santo Padre. Esforcémonos en vivir las virtudes de santidad, asistiendo a la Santa Misa todos los domingos, confesándonos y comulgando con frecuencia, rezando Rosarios completos todos los días.






Oración por la curación de mi Alma y Cuerpo:

Cúrame, Señor. Cúrame el cuerpo, cúrame el corazón, cúrame el alma. Dame la vida, la vida en abundancia. Te lo pido por la intercesión de María Santísima, que se postró a los pies de la cruz; que fue la primera en contemplar Tus llagas Santas, y que nos la diste por Madre, y también por los méritos que obtuvo Santa Filomena, que sufrió terribles tormentos y martirio antes que dejar de amarte y ofenderte.

Tú, que cargaste sobre Tí nuestros dolores, y por Tus llagas Santas hemos sido curados. Hoy, Señor, te muestro con fe todos mis males y te pido que me cures por completo. Te ruego, por la gloria del Padre del cielo, que cures también a los enfermos de mi familia y a mis amigos. Permite que crezcan en la fe, en la esperanza, y que recobren la salud por la gloria de tu nombre. Amén





¡Oh gloriosa Santa Filomena, vírgen y mártir!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a vos suplico escuches mi oración. Del cielo donde reináis, haz caer sobre mí toda protección y auxilio que necesito, en este momento en que mis fuerzas enflaquecen. Vos sois tan poderosa junto a Dios, intercede por mí y alcánzame la gracia que te pido (mencione aquí la gracias que desee recibir).

¡Oh Santa Filomena!, Ilustre por tantos milagros, ruega por mí. No me abandones, jamás dejes de mirar como un rayo de esperanza sobre y mi y mi familia. Aparta de mí las tentaciones, dá paz a mi alma y bendice mi casa. ¡Oh Santa Filomena!, por la sangre que derramasteis por amor a Jesucristo, alcánzame la gracia que te pido (repita ahora su pedido).

Santa Filomena, ayúdame a alcanzar la gracia. Te prometo que seré tu devoto y que manifestaré a otros necesitados lo milagrosa y bondadosa que eres. Amén.




Letanías a Santa Filomena (Compuestas por San Juan Vianney)


Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Jesucristo, óyenos.
Jesucristo, atiéndenos.

Padre Celestial que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Hijo de Dios, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo, que eres Dios, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, Reina de las Vírgenes (ruega por nosotros).

Santa Filomena, llena de abundantes gracias desde la cuna (ruega por nosotros).
Santa Filomena, fiel imitadora de María (ruega por nosotros).
Santa Filomena, modelo de las vírgenes (ruega por nosotros).
Santa Filomena, templo de la perfecta humildad (ruega por nosotros).
Santa Filomena, abrazada en la gloria de Dios (ruega por nosotros).
Santa Filomena, víctima del amor de Jesús (ruega por nosotros).
Santa Filomena, ejemplo de fuerza y perseverancia (ruega por nosotros).
Santa Filomena, espejo de las más heroicas virtudes (ruega por nosotros).
Santa Filomena, firme e intrépida en los tormentos (ruega por nosotros).
Santa Filomena, flagelada como vuestro Divino Esposo (ruega por nosotros).
Santa Filomena, que preferiste las humillaciones de muerte a los esplendores del trono. (ruega por nosotros).
Santa Filomena, que convertiste en testimonio tu martirio (ruega por nosotros).
Santa Filomena, que cansaste el furor de los latigazos (ruega por nosotros).
Santa Filomena, protectora de los inocentes (ruega por nosotros).
Santa Filomena, patrona de la juventud (ruega por nosotros).
Santa Filomena, asilo de los desgraciados (ruega por nosotros).
Santa Filomena, salud de los dolientes y enfermos (ruega por nosotros).
Santa Filomena, nueva luz de la iglesia peregrinante (ruega por nosotros).
Santa Filomena, que confundía la impiedad de la época (ruega por nosotros).
Santa Filomena, cuyo nombre es muy glorioso en el cielo y tremendo para el infierno. (ruega por nosotros).
Santa Filomena, ilustre por los más espléndidos milagros (ruega por nosotros).
Santa Filomena, poderosa junto a Dios (ruega por nosotros).
Santa Filomena, que reinas en la Gloria (ruega por nosotros).

Cordero de Dios , que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios , que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios , que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros Señor.

Ruega por nosotros Santa Filomena, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Amén.